Por / 23rd abril, 2015 / 4X4 / Sin comentarios

El centro geográfico de la Comarca de Guadix está ocupado por lo que conocemos como la Hoya de Guadix, nombre que alude a su carácter de hondonada en medio de la altiplanicie. La erosión es la responsable de esta particular formación, donde domina un paisaje peculiar: los bad-lands.

El altiplano de Guadix es el fondo de un brazo de mar y un lago que terminó secándose, y los materiales que dominan en él son muy endebles y, por tanto, sometidos a procesos erosivos muy rápidos. A esto se une el clima de la comarca, con precipitaciones escasas pero concentradas en el tiempo. Estas condiciones han facilitado el encajonamiento rápido de los cursos de agua, de los que el río Fardes es el principal, y la formación de innumerables ramblas y barrancos que se extienden por una gran parte de la comarca, constituyendo la zona bad-lands más grande de la Península Ibérica.

A pesar de su aspecto estepario, los bad-lands han sido un lugar ocupado por los seres humanos desde la prehistoria, dando lugar a formas específicas de hábitat, la cueva, y de explotación de los recursos.

En este sentido destaca el paisaje agrario de regadío, donde las parcelas de pequeñas dimensiones se disponen en terrazas para facilitar el reparto de agua. Junto a los paisajes antropizados de los bad-lands, encontramos zonas en las que se conserva una flora y una fauna autóctona de gran riqueza adaptada a las condiciones extremas de sequía, temperaturas y pobreza de suelos.

Ruta: circular

Dificultad: Baja

Distancia del recorrido: 20,3 km.

Cota máxima: 932 m. (Ermita de San Torcuato)

Cota mínima: 765 m. (Río Fardes)

Piso: 76% por carriles de tierra y 24% por asfalto

Itinerario

Partimos de Fonelas, pueblo de cuevas cuyo origen debe situarse en la época medieval. En sus cercanías existen varias torres de vigilancia y algunas de las cuevas-refugio medievales más antiguas de la comarca. Continúa la ruta remontando la rambla del Ovel, un curso de agua fuertemente encajonado, con paredes casi verticales y con interesantes restos de bosque-galería. Apartándonos de la rambla, llegamos a la aldea de San Torcuato. Aquí encontramos, en medio de un paisaje desértico, dos ermitas. La más antigua se adosa a un cerro con un laberinto de cuevas, posiblemente una hospedería dependiente de la ermita. La más moderna, totalmente construida, alberga la imagen del santo, al que se rinde culto el 15 de mayo, con una romería. Dejamos atrás San Torcuato y continuamos hacia Benalúa, atravesando los bad-lands. Llegamos a Benalúa por su típico cementerio con nichos excavados en cuevas. Atravesamos el pueblo y continuamos hacia Fonelas. Desde la carretera nos desviamos por un carril que nos lleva, a través de la vega, hasta la estación de Fonelas, junto al río Fardes.

Podemos utilizar el puente metálico, por el que pasa la vía del tren, para cruzar el río, o, si no lleva mucho agua, vadearlo. Al pie del paraje conocido como “Las Terreras”, continuamos por un carril de tierra entre campos de frutales hasta salir al puente por el que la carretera comarcal cruza el Fardes y, desde allí, regresamos por esa carretera a Fonelas.