Por / 24th abril, 2015 / Coche / Sin comentarios

La hoya de Guadix, zona de la comarca a la que pertenecen los pueblos de esta ruta, ofrece fundamentalmente el atractivo del contraste de sus paisajes y su rico patrimonio histórico.

A ese modelado específico del paisaje le corresponden unas formas de ocupación humana igualmente específicas: el paisaje agrario de vega y el hábitat de cuevas, que son el resultado de muchos siglos de historia.

El espacio natural sobre el que se asientan los pueblos de esta zona es conocido como bad-lands. El paisaje de bad-lands o “tierras malas” se origina por la acción erosiva del agua sobre materiales muy endebles, arcillas, limos y arenas. La mayor parte de la comarca de Guadix está ocupada por depósitos sedimentarios recientes de este tipo, sobre los cuales el agua ha abierto valles, ramblas y barrancos como los que en esta ruta se podrán observar. A ese modelado específico del paisaje le corresponden unas formas de ocupación humana igualmente específicas: el paisaje agrario de vega y el hábitat de cuevas, que son el resultado de muchos siglos de historia. A nivel de patrimonio destaca en esta zona el conjunto de dólmenes prehistóricos que se reparten por todos los términos municipales de esta ruta, a excepción de Benalúa, y que tienen un punto de máxima concentración en el “Parque Megalítico de Gorafe”. No son menos importantes los restos medievales: desde los castillos y torres de Fonelas, Gorafe y Gor, hasta las cuevas-refugio de Fonelas o Gorafe y, en general, los núcleos troglodíticos de la mayoría de los pueblos de la ruta. A ese patrimonio histórico se unen ricas tradiciones como las fiestas o los encierros de toros, y la artesanía de la cerámica o la madera, junto a una gastronomía que ofrece embutidos, dulces y productos ecológicos.

Itinerario

El punto de partida es Guadix, desde donde nos dirigimos a Benalúa, uno de los pueblos más grandes de la comarca. Desde el mirador de Cerro de Kabila nos podemos hacer una idea clara de los fuertes contrastes paisajísticos de la comarca. Continuamos hacia Fonelas siguiendo el curso del Fardes, pero antes de llegar allí, aconsejamos tomar el desvío hacia Belarda, una pequeña aldea de cuevas encajonada en un valle de estrechísimas paredes verticales. En Fonelas podemos visitar su Iglesia desde el siglo XVI o su barrio de cuevas. En los alrededores de este pueblo encontramos ya algunos de los dólmenes y también dos de las atalayas mejor conservadas de la zona. Atravesando una zona de bad-lands espectaculares por las sorprendentes formas que ha modelado la erosión y el contraste de colores de los materiales geológicos, llegaremos al balneario de aguas termales de Alicún de las Torres. Un paseo por sus alrededores nos permitirá acercarnos a la “raja de Alicun”, manantial de agua caliente, a los dólmenes o a los restos de un poblado medieval junto al que hay una acequia elevada sobre un alto muro de Toba. Continuamos hacia Gorafe remontando el curso del río Gor, afluente del Fardes. El paisaje de bad-lands nos vuelve a sorprender por las formas y el contraste de colores en la zona conocida como “Los Coloraos”. Gorafe es un pueblo de cuevas, dominado por las ruinas de su castillo y las casi inaccesibles cuevas-refugio de Los Algarbes. El “Parque Megalítico de Gorafe” es de visita obligada. Organizado en cuatro rutas, contiene casi 200 dólmenes que han sido limpiados y señalizados con paneles explicativos: una oportunidad única para acercarnos al prehistoria. Remontando el río por una estrecha carretera llegamos a Gor, ya en plena Sierra de Baza, donde visitamos su casco antiguo, su iglesia y los restos de su castillo medieval, junto al que está adosada la plaza de toros. Por la A-92 continuamos la ruta Hacia Hernán Valle, que nos ofrece unas estupendas vistas sobre Sierra Nevada y desde allí, en pocos minutos, estaremos de vuelta en Guadix.