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El centro geográfico de la Comarca de Guadix está ocupado por lo que conocemos como la Hoya de Guadix, nombre que alude a su carácter de hondonada en medio de la altiplanicie.

 

La erosión es la responsable de esta particular formación, donde domina un paisaje peculiar: los bad-lands. El altiplano de Guadix es el fondo de un brazo de mar y un lago que terminó secándose, y los materiales que dominan en él son muy endebles y, por tanto, sometidos a procesos erosivos muy rápidos.

A esto se une el clima de la comarca, con precipitaciones escasas pero concentradas en el tiempo. Estas condiciones han facilitado el encajonamiento rápido de los cursos de agua, de los que el río Fardes es el principal, y la formación de innumerables ramblas y barrancos que se extienden por una gran parte de la comarca, constituyendo la zona bad-lands más grande de la Península Ibérica. A pesar de su aspecto estepario, los bad-lands han sido un lugar ocupado por los seres humanos desde la prehistoria, dando lugar a formas específicas de hábitat, la cueva, y de explotación de los recursos. En este sentido destaca el paisaje agrario de regadío, donde las parcelas de pequeñas dimensiones se disponen en terrazas para facilitar el reparto de agua. Junto a los paisajes antropizados de los bad-lands, encontramos zonas en las que se conserva una flora y una fauna autóctona de gran riqueza adaptada a las condiciones extremas de sequía, temperaturas y pobreza de suelos.

Ruta: circular

Dificultad: Baja

Distancia del recorrido: 20,3 km.

Cota máxima: 932 m. (Ermita de San Torcuato)

Cota mínima: 765 m. (Río Fardes)

Piso: 76% por carriles de tierra y 24% por asfalto

ITINERARIO

Partimos de Fonelas, pueblo de cuevas cuyo origen debe situarse en la época medieval. En sus cercanías existen varias torres de vigilancia y algunas de las cuevas-refugio medievales más antiguas de la comarca. Continúa la ruta remontando la rambla del Ovel, un curso de agua fuertemente encajonado, con paredes casi verticales y con interesantes restos de bosque-galería. Apartándonos de la rambla, llegamos a la aldea de San Torcuato. Aquí encontramos, en medio de un paisaje desértico, dos ermitas. La más antigua se adosa a un cerro con un laberinto de cuevas, posiblemente una hospedería dependiente de la ermita. La más moderna, totalmente construida, alberga la imagen del santo, al que se rinde culto el 15 de mayo, con una romería. Dejamos atrás San Torcuato y continuamos hacia Benalúa, atravesando los bad-lands. Llegamos a Benalúa por su típico cementerio con nichos excavados en cuevas. Atravesamos el pueblo y continuamos hacia Fonelas. Desde la carretera nos desviamos por un carril que nos lleva, a través de la vega, hasta la estación de Fonelas, junto al río Fardes.

Podemos utilizar el puente metálico, por el que pasa la vía del tren, para cruzar el río, o, si no lleva mucho agua, vadearlo. Al pie del paraje conocido como “Las Terreras”, continuamos por un carril de tierra entre campos de frutales hasta salir al puente por el que la carretera comarcal cruza el Fardes y, desde allí, regresamos por esa carretera a Fonelas.

La mayor parte del recorrido de esta ruta discurre por el municipio de Gor, que cuenta con un extenso contenido municipal y numerosos núcleos de población dispersos.

 

Gor se sitúa en un punto estratégico en la vía de comunicación natural que une las comarcas de Guadix y Baza y, por ello, ha sido desde siempre un enclave fundamental en el control de la misma, lo que explica la construcción del castillo árabe de Gor, hoy casi desaparecido.

Ese amplio espacio alberga algunos de los restos arqueológicos más interesantes de la comarca, desde los asentamientos mineros de la prehistoria reciente de la Sierra de Baza, hasta los restos del castillo árabe en el que se ubica la plaza de toros del núcleo de Gor, pasando por numerosos dólmenes en el valle del río del mismo nombre, rico patrimonio que nos acerca a la historia de uno de los municipios más interesantes de la comarca.

Gor se sitúa en un punto estratégico en la vía de comunicación natural que une las comarcas de Guadix y Baza y, por ello, ha sido desde siempre un enclave fundamental en el control de la misma, lo que explica la construcción del castillo árabe de Gor, hoy casi desaparecido. Tras la conquista cristiana, el pueblo y su rico entorno se constituyó en señorío entregado a Don Sancho de Castilla, primer Duque de Gor. Un paseo por el pueblo nos mostrará ese aire señorial en el que vemos alternarse casas típicamente moriscas con caserones aristocráticos de tradición castellana. El entorno de Gor está dominado por la Sierra de Baza, a cuyos pies se abre una extensa altiplanicie, en la que la erosión va excavando lentamente valles. Entre estos valles destaca el del río de Gor por la espectacularidad de las formas de modelado de bad-lands. En Gor son destacables los tradicionales encierros de toros, que se celebran en agosto en el marco de las fiestas en honor a San Cayetano.

Ruta: circular

Dificultad: media-baja

Distancia del recorrido: 25,5 km.

Cota máxima: 1.300 m. (Alto de la Cuesta de Baza)

Cota mínima: 1.105 m. (El Pinar)

Piso: 60,7% por carriles de tierra, 3,2% por el lecho del río y 36% por asfalto

ITINERARIO

Esta ruta parte del pueblo de Gor, desde donde, por la llamada Cuesta de Baza, saldremos del valle del río Gor. A continuación y, tras cruzar por el paso elevado de la A-92 y la vía del tren, nos dirigimos a la Rambla del Valdiquín. A partir de aquí rodamos por una pista de tierra de 12 km., por una zona en la que apreciamos el paisaje de llanura roto por la erosión del agua que va formando anchas ramblas. Llegamos a los Balcones, otro de los núcleos del municipio de Gor, pequeña aldea de cuevas, abierta al barranco del Baúl. Continuamos por caminos de tierra hasta acceder, junto a la aldea de Cenascuras, a una carretera asfaltada. Cenascuras merece una pausa para contemplar las impresionantes vistas sobre el valle del río Gor. Continuamos hacia la A-92, que volvemos a cruzar por otro paso elevado, hasta llegar al Cejo y al barrio de la Estación de Gorafe, desde donde iniciamos el nuevo descenso hacia el valle del río Gor. Circulamos un trecho río arriba por el lecho del mismo hasta regresar a nuestro punto de partida, al pueblo de Gor.

El Marquesado del Zenete es la zona de la comarca de Guadix, que tiene una identidad geográfica e histórica más marcada.

 

Los recursos naturales de la zona son, no sólo variados si no abundantes, lo que ha garantizado el desarrollo de sus poblaciones y de una gran diversidad de actividades, mineras, agrícolas y ganaderas, y, actualmente, el turismo rural, que se beneficia de su patrimonio histórico-artístico y de su riqueza medioambiental.

Los diez municipios que lo integran, todos ellos situados por encima de los 1.100 m., ocupan una extensa zona de la cara norte de Sierra Nevada y de la llanura de sedimentación que se abre en esta sierra y la de Baza. El Marquesado ha sido desde la prehistoria una zona minera por excelencia y todavía hoy siguen abiertas algunas explotaciones. Los recursos naturales de la zona son, no sólo variados si no abundantes, lo que ha garantizado el desarrollo de sus poblaciones y de una gran diversidad de actividades, mineras, agrícolas y ganaderas, y, actualmente, el turismo rural, que se beneficia de su patrimonio histórico-artístico y de su riqueza medioambiental. La parte oriental del marquesado, por donde discurre esta ruta, comparte con el resto de la zona su gran diversidad de recursos, pero, además, está marcada por el cruce de dos vías naturales de comunicación muy importantes del SE de la península El Pasillo de Fiñana, que une las costas de Almería con el interior, y el Puerto de la Ragua, que comunica las Alpujarras con la comarca de Guadix. Ese cruce de caminos seguramente determinó la ubicación de la cabecera del Marquesado en La Calahorra y la construcción de su imponente castillo-fortaleza, el primer monumento renacentista de España.

Ruta: lineal

Dificultad: baja

Distancia del recorrido: 13 km.

Cota máxima: 1.280 m. (Alto sobre Ferreira)

Cota mínima: 1.170 m. (Vega de Dólar)

Piso: 68% por carriles de tierra, 3% por vereda en mal estado, 29% por asfalto

ITINERARIO

Una gran parte de esta ruta discurre por la Colada del Camino de Ferreira a Fiñana, testimonio de la gran actividad ganadera de todo el entorno de Sierra Nevada hasta tiempos muy recientes. El punto de partida es Huéneja, uno de los pueblos más activos de la zona. Salimos de su ermita y nos dirigimos, siguiendo esa colada y junto a numerosas eras, a Dólar, pequeño pueblo serrano con restos medievales en su urbanismo, además de las ruinas de su castillo, cercanas al pueblo. A la entrada de Dólar, tomamos otro carril, junto al colegio, que nos llevará a Ferreira. El topónimo de este pueblo es de origen latino y alude claramente a la riqueza minera de la zona. En Ferreira quedan restos de unos baños y fortificaciones medievales. Continuamos por un tramo asfaltado y después por un camino de herradura hasta la parte alta del pueblo, donde encontramos más eras, recuerdo de la abundancia de cereales de la zona, y desde donde tendremos una excelente vista panorámica. Atravesamos las intricadas calles de Ferreira para continuar hacia La Calahorra por la carretera. Al llegar al cruce del Puerto de la Ragua encontramos, en frente, una pista forestal que bordea el límite del Parque Natural de Sierra Nevada y por la que llegaremos en pocos minutos a La Calahorra, pueblo que nos sorprende por su arquitectura señorial y, por supuesto, por su castillo-fortaleza, y donde terminamos la ruta.

Esta ruta discurre por Los Montes, la zona más septentrional de la comarca de Guadix, bien delimitada por el curso bajo del Fardes hasta su confluencia con el Guadiana Menor y la ladera norte de Sierra Arana y dominada por un paisaje árido de suaves lomas, bruscamente cortado por los barrancos que forman la cuenca baja del Fardes, donde se sitúan los pueblos de Alicún de Ortega, Dehesas de Guadix y Villanueva de las Torres.

 

Esa situación de zona de paso privilegiada cambia en la baja Edad media, cuando la presión militar de los reinos cristianos la convirtieran en frontera, fuertemente defendida, del reino de Granada.

Esta parte del valle del río Fardes nos ofrece los paisajes de bad-lands más espectaculares de la comarca, con un fuerte contraste de colores y formas resultado de la erosión del agua sobre materiales geológicos de muy diversa naturaleza. El eje Fardes-Guadiana Menor ha sido desde la prehistoria la vía de comunicación más importante entre las costas de Almería y el valle de Guadalquivir, lo que explica su intensa ocupación hasta la época moderna. Esa situación de zona de paso privilegiada cambia en la baja Edad media, cuando la presión militar de los reinos cristianos la convirtieran en frontera, fuertemente defendida, del reino de Granada. A partir de ese momento se observa un lento despoblamiento y el surgimiento de torres vigía y castillos como el de Alicún de Ortega o el cercano a Dehesas del Castillejo de D. Cristóbal. La repoblación cristiana dio lugar a los pueblos actuales en torno a cortijadas pertenecientes a los señores que recibieron las tierras, y que dieron nombres a las mismas (Alicún de Ortega, Pedro Martínez, Gobernador, etc.). Actualmente es una zona cerealista y ganadera que nos ofrece repostería y embutidos de excelente calidad, entre los que destacan los de Dehesas de Guadix.

Ruta: circular

Dificultad: baja

Distancia del recorrido: 23,1 km.

Cota máxima: 680 m.

Cota mínima: 540 m.

Piso: 82.2% por carriles de tierra en buen estado y 17.8% por asfalto

ITINERARIO

Dehesas, por cuyo entorno discurre esta ruta, tiene poco más de 600 habitantes que ocupan un conjunto de cuevas y casas situado en una zona elevada de la margen izquierda del Fardes, como un balcón abierto a la verde vega y a una extensa zona de bad-lands. La ruta parte de Dehesas hacia Villanueva de las Torres por la carretera asfaltada. A unos tres km. giramos a la izquierda y, por un camino de tierra, descendemos hacia el Fardes. Continuamos por su curso, río abajo, hasta casi llegar a su confluencia con el Guadiana Menor. En esta zona, subimos por una pequeña pendiente, junto a la que se sitúa el cortijo Valdemanzanos, donde encontramos las ruinas de un molino. A unos tres km. llegamos a Cortijo Nuevo, pasamos por su antigua escuela y, tomando a la izquierda, accedemos a la cortijada de Cherrín.

Ese mismo carril remonta el curso del río Guadahortuna hacia el tarahal, conocido antiguamente como el “Panteón”, donde podemos visitar el cementerio abandonado y los restos de la ermita. Continuando unos cuatro km. y tras cruzar el río Guadahortuna, llegaremos al punto de partida de la ruta.