Loading

El Marquesado del Zenete ocupa toda la zona sur de la comarca de Guadíx. Sus 10 municipios, situados a más de 1000 m. de altitud, reparten su territorio entre las laderas de Sierra Nevada y el altiplano que se extiende a sus pies.

 

A pesar de ser dos zonas muy próximas, el Marquesado y el Valle Del Zalabí, ofrecen paisajes muy contrastados que permiten entender la evolución geomorfológica de buena parte de la comarca.

La abundancia y diversidad de recursos ha favorecido desde tiempos prehistóricos el desarrollo de la minería, la ganadería y la agricultura. El Valle del Zalabí es un municipio integrado por tres núcleos de población: Alcudia y Exfiliana, ambos en el valle del río verde, y Charches, en las faldas de la Sierra de Baza. A pesar de ser dos zonas muy próximas, el Marquesado y el Valle Del Zalabí, ofrecen paisajes muy contrastados que permiten entender la evolución geomorfológica de buena parte de la comarca, ya que se observa con nitidez el frente de erosión que hace avanzar la zona de bad-lands, socavando la llanura a ambos lados de valles y barrancos. El espacio donde se asienta la ciudad, Guadix, representa una fase más evolucionada de ese proceso erosivo: el valle del río Verde-Guadix se abre y se ocupa, por un lado, por un denso mosaico de parcelas de aterrazadas de regadío, y por otro, por una alta concentración de cuevas habitadas, que contistuyen el hábitat típico de los bad-lands. Guadix ha sido desde época romana y sin interrupción el centro administrativo e institucional de toda la comarca, de ahí su patrimonio histórico artitisco.

Ruta: lineal

Duración aproximada: media jornada

Distancia del recorrido: 17,2 km.

Cota máxima: 1.237 m. (Jérez del Marquesado)

Cota mínima: 890 m. (Guadix).

 

ITINERARIO

Esta ruta parte de Jérez de Marquesado cuyo núcleo actual surgió en la época medieval, en las cercanías de diversos establecimientos íbero-romanos. Los restos medievales más visibles de Jérez son sus torres. Casi todas las iglesias de esta zona son mudéjares, construidas sobre antiguas mezquitas, con ricos artesonados y adornadas con elementos renacentistas, sobre todo en sus portadas. Desde nuestro punto de partida, a la salida de Jérez continuamos hacia la cuesta del Baho, junto al cementerio, camino muy utilizado antes del cierre de la mina por los mineros de Alquife. Descendiendo la cuesta, llegamos al río de Jérez por la zona conocida como el Berral. Siguiendo el río, llegamos a su confluencia con el barranco de lanteira, donde el río cambia de nombre por el de río verde. Esta zona está llena de cortijos abandonados, que nos recuerdan la actividad que tuvo esta zona hasta hace unas décadas. A unos dos kilómetros, podemos apartarnos del río y visitar Albuñán, con una impresionante sala etnográfica. Tras atravesar el pueblo, buscamos de nuevo el río en cuyo valle encontraremos pronto la Ermita de la Virgen de la Cabeza, famosa por su romería el ultimo domingo de abril. Desde allí continuaremos, siempre por el valle, hasta Guadix.

La zona norte de la comarca de Guadix es lo que conocemos como Los Montes, espacio bien delimitado por el curso bajo del Fardes y la ladera norte de Sierra Arana, en el que domina el paisaje árido.

 

En los Montes encontramos los restos paleontológicos y prehistóricos más antiguos de toda la comarca, en los que destaca el conjunto de dólmenes que se extiende desde el valle del río Gor hasta el llano.

Al pie de Sierra Arana se abre una llanura de lomas suaves donde encontramos los pueblos de Darro, Diezma, Moreda, Laborcillas, Gobernador, Huélalo, Alamedilla y Pedro Martínez. Hacia el este, esa llanura se ve bruscamente cortada por los barrancos y arroyos que forman la cuenca baja del Fardes, dando inicio a la zona de bad-lands más extensa y espectacular de la comarca, con los pueblos de Alicún de Ortega, Dehesas de Guadíx y Villanueva de las Torres. En los Montes encontramos los restos paleontológicos y prehistóricos más antiguos de toda la comarca, en los que destaca el conjunto de dólmenes que se extiende desde el valle del río Gor hasta el llano. Durante muchos siglos ha sido la zona que comunicaba el valle del Guadalquivir con Guadix. En los últimos siglos de la Edad Media fue, sobre todo, una zona fronteriza, sometida al acoso constante de los ejércitos cristianos, de ahí la abundancia de torres, atalayas y castillos. Cuando se culminó la conquista cristiana la zona estaba prácticamente despoblada y la repoblación dio lugar al surgimiento de los pueblos actuales en torno a cortijadas pertenecientes a los señores que recibieron tierras, y que dieron nombre a las mismas (Alicún de Ortega, Pedro Martínez, Gobernador…). Actualmente es una zona cerealista y ganadera que nos ofrece embutidos y panes de excelente calidad.

 

ITINERARIO

La ruta parte de Guadix, desde donde, por la A-92, llegamos a Diezma y Darro, al pie de Sierra Aran, donde existen refugios rocosos con restos de pinturas prehistóricas y también una cueva, Cueva Horá, ocupada durante el Paleolítico. Continuamos por el llano hacia Moreda y Gobernador donde podemos visitar su pequeña iglesia mudéjar. Siguiendo la carretera hacia Pedro Martínez, podremos observar algunas de las torres de vigilancia musulmanas. Desde Pedro Martínez continuamos por una estrecha carretera hacia Alamedilla, que nos sorprenderá por su verde vega en medio de los áridos bad-lands que la rodean. Para continuar hacia Dehesas de Guadix tenemos que volver al cruce de la carretera de Pedro Martínez. El trazado de la carretera nos permitirá observar el extraño paisaje lunar, en el que de vez en cuando encontramos un cortijo aislado o un rebaño de cabras. Desde Dehesas nos podemos acercar a Alicún de Ortega, donde se encuentran los restos del castillo medieval más importante de la zona. De regreso, pasando de nuevo por Dehesas y siguiendo la carretera que remonta el curso del Fardes, llegaremos a Villanueva de las Torres, donde tendremos una de las más importantes vistas de los bad-lands de la comarca. Desde Villanueva continuamos, siempre por lentas carreteras comarcales, hasta Huélago, en cuyo entorno podremos observar algunos de los dólmenes y una de las torres medievales mejor conservadas. El regreso hasta Guadix lo realizamos de nuevo por Darro, donde enlazamos con la A-92.

La hoya de Guadix, zona de la comarca a la que pertenecen los pueblos de esta ruta, ofrece fundamentalmente el atractivo del contraste de sus paisajes y su rico patrimonio histórico.

 

A ese modelado específico del paisaje le corresponden unas formas de ocupación humana igualmente específicas: el paisaje agrario de vega y el hábitat de cuevas, que son el resultado de muchos siglos de historia.

El espacio natural sobre el que se asientan los pueblos de esta zona es conocido como bad-lands. El paisaje de bad-lands o “tierras malas” se origina por la acción erosiva del agua sobre materiales muy endebles, arcillas, limos y arenas. La mayor parte de la comarca de Guadix está ocupada por depósitos sedimentarios recientes de este tipo, sobre los cuales el agua ha abierto valles, ramblas y barrancos como los que en esta ruta se podrán observar. A ese modelado específico del paisaje le corresponden unas formas de ocupación humana igualmente específicas: el paisaje agrario de vega y el hábitat de cuevas, que son el resultado de muchos siglos de historia. A nivel de patrimonio destaca en esta zona el conjunto de dólmenes prehistóricos que se reparten por todos los términos municipales de esta ruta, a excepción de Benalúa, y que tienen un punto de máxima concentración en el “Parque Megalítico de Gorafe”. No son menos importantes los restos medievales: desde los castillos y torres de Fonelas, Gorafe y Gor, hasta las cuevas-refugio de Fonelas o Gorafe y, en general, los núcleos troglodíticos de la mayoría de los pueblos de la ruta. A ese patrimonio histórico se unen ricas tradiciones como las fiestas o los encierros de toros, y la artesanía de la cerámica o la madera, junto a una gastronomía que ofrece embutidos, dulces y productos ecológicos.

 

ITINERARIO

El punto de partida es Guadix, desde donde nos dirigimos a Benalúa, uno de los pueblos más grandes de la comarca. Desde el mirador de Cerro de Kabila nos podemos hacer una idea clara de los fuertes contrastes paisajísticos de la comarca. Continuamos hacia Fonelas siguiendo el curso del Fardes, pero antes de llegar allí, aconsejamos tomar el desvío hacia Belarda, una pequeña aldea de cuevas encajonada en un valle de estrechísimas paredes verticales. En Fonelas podemos visitar su Iglesia desde el siglo XVI o su barrio de cuevas. En los alrededores de este pueblo encontramos ya algunos de los dólmenes y también dos de las atalayas mejor conservadas de la zona. Atravesando una zona de bad-lands espectaculares por las sorprendentes formas que ha modelado la erosión y el contraste de colores de los materiales geológicos, llegaremos al balneario de aguas termales de Alicún de las Torres. Un paseo por sus alrededores nos permitirá acercarnos a la “raja de Alicun”, manantial de agua caliente, a los dólmenes o a los restos de un poblado medieval junto al que hay una acequia elevada sobre un alto muro de Toba. Continuamos hacia Gorafe remontando el curso del río Gor, afluente del Fardes. El paisaje de bad-lands nos vuelve a sorprender por las formas y el contraste de colores en la zona conocida como “Los Coloraos”. Gorafe es un pueblo de cuevas, dominado por las ruinas de su castillo y las casi inaccesibles cuevas-refugio de Los Algarbes. El “Parque Megalítico de Gorafe” es de visita obligada. Organizado en cuatro rutas, contiene casi 200 dólmenes que han sido limpiados y señalizados con paneles explicativos: una oportunidad única para acercarnos al prehistoria. Remontando el río por una estrecha carretera llegamos a Gor, ya en plena Sierra de Baza, donde visitamos su casco antiguo, su iglesia y los restos de su castillo medieval, junto al que está adosada la plaza de toros. Por la A-92 continuamos la ruta Hacia Hernán Valle, que nos ofrece unas estupendas vistas sobre Sierra Nevada y desde allí, en pocos minutos, estaremos de vuelta en Guadix.

El Valle del Zalabí está integrado por tres núcleos de población: Alcudia y Exfiliana, ambos en el valle del río verde, y charches, en las faldas de la Sierra de Baza.

 

El Marquesado del Zenete ocupa toda la zona sur de la comarca De Guadix. Sus 10 municipios, situados a más de 1.000 metros de altitud, reparten sus territorios entre las laderas de Sierra Nevada y el altiplano que se extiende a sus pies.

A pesar de ser dos zonas muy próximas, el Marquesado y el Valle de Zalabí, ofrecen paisajes muy contrastados que permiten entender la evolución geomorfológica de buena parte de la comarca, ya que se observa con nitidez el frente de erosión que hace avanzar la zona de bad-lands, socavando la llanura a ambos lados de valles y barrancos. El Marquesado del Zenete ocupa toda la zona sur de la comarca De Guadix. Sus 10 municipios, situados a más de 1.000 metros de altitud, reparten sus territorios entre las laderas de Sierra Nevada y el altiplano que se extiende a sus pies. Aparte de sus atractivos paisajísticos, la sierra contiene una gran riqueza medioambiental. Desde los endemismos de las cumbres, hasta los bosques mediterráneos. El Marquesado ha sido desde la prehistoria una zona minera y todavía hoy siguen abiertas algunas explotaciones. De hecho, uno de los rasgos más impactantes de su paisaje son las enormes escombreras (los “vacies”) de las minas de hierro de Alquife, ya cerradas. De época medieval quedan numerosos restos de fortifaciones y torres, así como de baños públicos. La Calahorra alberga la joya artística de la zona, el primer castillo renacentista de España, construido por el primer marqués del Zenete, Rodrigo de Vivar y Mendoza, en 1513. Pero la importancia de este monumento no oscurece la de las iglesias mudéjares del siglo XVl, repartidas por todos los pueblos. La artesanía de cerámica, forja y madera y la gastronomía son también atractivos de la zona.

 

ITINERARIO

Desde Guadix llegamos al cruce de Cogollos y Albuñán. En Cogollos podemos visitar la iglesia mudéjar, con su magnífico retablo barroco, y el aljibe, recientemente restaurado. En Albuñán visitamos el único museo etnográfico de la zona. Volviendo al cruce seguimos hacia Jérez del Marquesado donde podemos visitar la iglesia o dar un paseo por los alrededores, con restos de fortificaciones medievales y castaños centenarios. Atravesando el barranco continuamos hacia Anteira y Alquife, donde se encuentran las minas de hierro de las que quedan el poblado minero deshabitado y el enorme “pozo”, hoy lleno de agua. A pocos km. se encuentra La Calahorra, antigua residencia de los gobernadores del Marquesado y donde podemos visitar no sólo el magnífico castillo, sino su casco antiguo señorial. Desde La Calahorra nos acercamos a Aldeire, con restos de fortificaciones y baños medievales. Desde La Calahorra también podemos dirigirnos hacia la A-92 para iniciar el regreso a Guadix o para acercarnos a Charches, pequeña aldea situada a las faldas de la Sierra de Baza. Otra alternativa es seguir hacia Ferreira, con restos de unos baños árabes. Dólar, el siguiente pueblo, nos ofrece un nuevo ejemplo del intrincado urbanismo morisco del Marquesado. Desde allí pasamos a Huéneja, ya en el pasillo de Fiñana y desde donde atisbamos el paisaje desértico de Almería. El regreso lo hacemos por la A-92 hasta el cruce de Alcudia de Guadix y Exfiliana, ya en el valle del río Verde-Guadix, que nos ofrece una espléndida vista de los bad-lands, aquí especialmente coloridos. En pocos minutos, desde Exfiliana, estaremos de vuelta en Guadix.

Lo que llamamos “Valle de Alhama” engloba a todos los municipios situados en la margen derecha de la cuenca alta del río Fardes: La Peza, Cortes y Graena, Lugros, Policar, Beas de Guadix, Marchal y Purullena.

 

La mayor parte de los pueblos actuales tienen su origen en la época medieval con las cuevas-refugio, aún visibles en muchos lugares del valle, en torno a las cuales surgieron aldeas de casas-cueva.

Los paisajes que ofrece esta zona permiten comprender la evolución geológica de toda la comarca: las montañas calizas de la sierra de La Peza o Lugros, en las zonas más altas; a sus pies, la gran llanura de sedimentación sobre la que encontramos los pueblos de Lugros y Policar; y, por último, los bad-lands, formados por la erosión de la arcilla, en los que se encuentran el resto de los pueblos. Aunque toda la zona ha estado ocupada desde la prehistoria reciente, fue en época romana cuando adquirió un protagonismo singular gracias a las aguas termales de Graena y al paso de la vía Acci (Guadix) – Iliberis (Granada) y que el topónimo Beas nos recuerda. La mayor parte de los pueblos actuales tienen su origen en la época medieval con las cuevas-refugio, aún visibles en muchos lugares del valle, en torno a las cuales surgieron aldeas de casas-cueva. El patrimonio histórico de la zona se completa con las iglesias mudéjares del siglo XVI. Actualmente, la zona ofrece, además de lo dicho, vinos de excelente calidad y una artesanía propia, en la que destaca la cerámica de Purrullena.

 

ITINERARIO

Esta ruta parte de Guadix y continúa hacia Lugros, en cuyo término municipal de Lugros se encuentra El Camarate, la dehesa de toros más importante de esta parte de Sierra Nevada. El 25 de abril, por San Marcos, el pueblo de Lugros ofrece a los visitantes un potaje de garbanzos. Continuamos la ruta hacia Policar cuyos “vinos del país” son apreciados en toda la comarca. Descendiendo por la carretera que sigue el valle nos introducimos de lleno en los bad-llands de la zona y encontramos su forma de hábitat típica, la cueva, en Beas de Guadix, el siguiente pueblo. La carretera continúa hasta Marchal donde, desde lejos, destaca una casa señorial del siglo XX. Apartándonos del curso del Alhama, llegamos a la estación termal de Los Baños, y, desviándonos un par de km. podemos acercarnos a Cortes y visitar su iglesia, una pequeña joya del mudéjar, antes de continuar hacia Graena, pueblo que posee una de las mayores concentraciones de cuevas-refugio medievales de la comarca. La ruta continúa, siguiendo el antiguo camino de Guadix a Granada, hacia La Peza, uno de los mejores ejemplos de urbanismo morisco de la comarca. En lo alto del pueblo podemos contemplar las ruinas de lo que fue el castillo más importante del camino viejo de Guadix a Granada, de cuya vigilancia estaba encargado. Desde La Peza continuamos la ruta hacia Purullena, siguiendo la carretera que da acceso a la A-92 y a la presa Francisco Abellán, donde podemos detenernos a tomar un aperitivo en su mesón. Antes de llegar a Purullena, podemos hacer una parada en Lopera, una pequeña aldea de cuevas muy bien conservadas, situada junto al río Fardes. Nuestra última parada será Purullena, cuyo reciente desarrollo industrial no ha eliminado su identidad como pueblo tradicional de cuevas y artesanía, en la que destaca la cerámica, que se puede adquirir en los numerosos “puestos” que hay junto a la carretera. Desde aquí llegaremos en pocos minutos de vuelta a Guadix.